Blefaroespasmo

blefaroespasmo

Cierre involuntario y repetido de los párpados

El blefaroespasmo es una enfermedad neurológica en la que existe una contracción espasmódica e involuntaria y repetida de los párpados, que incapacita a la persona que lo padece.

Suele ser progresiva, comenzando con parpadeo frecuente y en etapas avanzadas impide abrir los ojos llevando a la ceguera funcional y gran discapacidad

Suele traer dificultades para leer, conducir, salir solos a la calle, etc. También se acompaña de gran sensibilidad a la luz y ojo seco.

Los síntomas suelen iniciarse en la quinta y sexta década de la vida y es tres veces más frecuente en mujeres. No existe ninguna prueba de que el blefaroespasmo sea hereditario. Sin embargo, hay algunas familias en las cuáles más de un miembro tiene blefaroespasmo y/o síndrome de Meige u otras formas de distonía, sugiriendo que en algunas familias habría una cierta predisposición genética.

Algunos pacientes tienen dificultad para abrir los ojos y deben abrirlos con la mano.  A esto se lo denomina apraxia de la apertura palpebral. Estos pacientes  no resuelven su problema con el tratamiento del blefaroespasmo únicamente  y requieren una cirugía que le permita  abrir sus ojos con los músculos de la frente que no están afectados por la apraxia.

Cuando el blefaroespasmo se asocia a espasmo en la zona inferior del rostro y cuello se denomina síndrome de Meige. Y el tratamiento puede extenderse a esos músculos.

El Hemiespasmo facial es la contracción involuntaria y unilateral de la musculatura facial. Las contracciones de los músculos faciales progresan y avanzan lentamente hacia la parte inferior de la cara incluyendo la musculatura de la mejilla, la boca y la cara pero siempre unilateral. La causa en estos casos puede ser una malformación de las arterias del cuello por lo que puede ser necesaria la evaluación por un neurólogo y con angioresonancia.

Tratamiento

El tratamiento de elección para el blefaroespasmo, el hemiespasmo facial y el síndrome de Meige  en la inyección de una proteína que bloquea la placa neuromuscular y de esta manera relaja el músculo en forma controlada dependiendo de la dosis administrada. El efecto de esta medicación no es permanente por lo que se deben repetir las aplicaciones periódicamente. Este tratamiento les devuelve a los pacientes una vida casi normal. Se inyectan pequeñas cantidades del producto en los músculos afectados y en los próximos 5 a 10 días comienza a evidenciarse la disminución de los movimientos anormales.

El tratamiento quirúrgico del blefaroespasmo apunta a disminuir la dependencia al tratamiento con inyecciones. Se trata de una cirugía en la que se sacan los músculos que producen el espasmo.

La apraxia palpebral, en la mitad de los casos, acompaña al blefaroespasmo. Ante esta entidad existe una falsa resistencia a la medicación y el tratamiento quirúrgico es de más valor para mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

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